Muelle y palapa Holbox

Despertar en Holbox

Viajar siempre ha sido algo inherente en mi vida, cuenta la leyenda (más bien mi abuela) que a los 17 días de nacida estaba en un avión de Caracas a Maracaibo, donde conocí a mi abuelo y al resto de mi familia. A lo largo de mi vida pude viajar hasta el cansancio y vivir en varias ciudades en Venezuela y tuve la suerte de poder salir del país desde pequeña.

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#AventuraEnCozumel – ¿Cómo la viví? Parte 2

La semana pasada quedé pendiente de otro blog sobre la increíble aventura que viví en la Isla de las Golondrinas con un grupo hermoso de personas y las emociones y experiencias que tuvimos.

Me quede en la entrada del Ecoparque Punta Sur que es donde pase una de las noches más maravillosas de mi vida. ¿Por qué? Este parque es una reserva en la que coexiste una inmensa diversidad biológica en sus 6 ecosistemas que dominan prácticamente todo el sur de Cozumel.

Nuestro contacto Pablo, el Profesor Benavides y los chicos de la Asociación de Museos y Parques de Cozumel fueron los encargados de tomarnos de la mano y guiarnos a través de este inmenso lugar. La primera parada fue en la Plataforma de Observación de la Laguna Colombia, justo frente a los vestigios arqueológicos mayas conocidos como “El Caracol”.

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Vestigios Arqueológicos Mayas “El Caracol”

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Diferentes vistas desde la Plataforma de Observación de la Laguna Colombia en Punta Sur, Cozumel.

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El grupo de chicos voluntarios que forman parte del equipo del Profesor Benavides nos orientó en la Laguna Colombia y nos explicaron literalmente TODO sobre los ecosistemas y las especiales de plantas y animales que habitan en toda la reserva y muchísima información importante, como por ejemplo; la especie de cocodrilos que puede observarse proviene de hecho desde Sudamérica y aunque no se sabe a ciencia cierta cómo llegaron a Cozumel, si puede verse la “adaptación evolutiva” ya que son comparativamente más pequeños que sus hermanos sureños (un par de metros de diferencia).

Después de estar un buen rato en la Laguna Colombia fuimos más al sur hasta llegar al Faro Celarain, aquí está ubicado el Museo de La Navegación y fue el lugar en el cual levantamos el campamento. Obviamente lo primero que hicimos aquí fue correr 130 escalones hasta la cima del faro y apreciar una vista de 360 grados con la Laguna Colombia a nuestra izquierda y el precioso Mar Caribe a nuestra derecha. Cada vista a medida que subía el faro era más impresionante que la anterior.

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Hacia la cima del Faro Celarain, Punta Sur; Cozumel.

Después de estar por unos 20 minutos arriba contemplando la vista decidimos bajar y levantar el campamento en la playa, el cual -para mi sorpresa- pudimos levantar en media hora y que nos dio justo el tiempo suficiente para subir a la camioneta y seguir hasta la Playa Chankanaab con la “excusa” de ver el atardecer y realmente lo que hicimos ahí fue una de las experiencias más HERMOSAS que puede tener alguien en la vida.

Tanto Pablo, el Prof. Benavides como los chicos nos sorprendieron con una cava(hielera) en la que tenían tortugas Blancas (o Verdes) de pocos días de nacidas para que las liberáramos. Pocas palabras pueden describir la ternura, alegría y emoción que sentí al verlas y luego al recibir en mi mano una criatura tan pequeña y frágil pero al mismo tiempo tan llena de energía.

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Mi pequeña amiga tortuga.

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Diferentes momentos de la liberación de tortugas blancas (o verdes) y una escena del desove.

Después de la liberación de las tortugas y de disfrutar como niños en la Playa Chakanhaab regresamos al campamento a esperar a que se hiciera mucho más de noche y recibir el “pitazo” de tortuga en desove. El tiempo lo aprovechamos de la manera más simple: acostados en la puerta de nuestras tiendas de campaña mirando el cielo estrellado. 

La Vía Láctea, estrellas fugaces, constelaciones y Cangrejos Ermitaños fueron nuestra compañía mientras aguardábamos por el momento “estelar” de la noche. Perdonen mi ataque de cursilería, pero si canté para mis adentros “Vía Láctea” de Zoé mientras pedía el mismo deseo a las estrellas fugaces.

El proceso de desove de una tortuga es sumamente delicado porque no puede haber mucho ruido ni mucha luz, ellas están en un estado de alerta mientras escogen el mejor lugar para poner sus huevos y una vez que lo encuentran y entran en trance son EXTREMADAMENTE vulnerables a los ataques de cualquier depredador. 

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Detalle de la Señora Tortuga Blanca (o Verde) en trance y desove.

Después de un par de intentos, bajo el cielo estrellado y la luna que se asomaba tímidamente vimos como daba a luz una imponente mamá tortuga. Quizás sonará tonto pero una de mis partes favoritas fue poder ver a lo lejos cómo con sus aletas cavaba la arena, es simplemente emocionante ver que está decidida y que es el momento de dejar sus huevos ahí.

Felices y maravillados después de presenciar este regalo de la naturaleza y del equipazo del profesor Benavides y la Asociación de Museos y Parques de Cozumel regresamos al campamento con una de las sonrisas más genuinas que puedan existir.

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Amanecer desde la comodidad de mi tienda de campaña en Punta Sur, Cozumel.

Día 2: los primeros rayos del sol nos despertaron y era el momento de continuar, esta vez al lado Norte de Cozumel; no sin antes correr 130 escalones arriba a la cima del Faro Celarain de nuevo con el buen Pepeto a ver parte del amanecer y tomar más fotos increíbles. 

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Diferentes vistas del amanecer desde el tope del Faro Celarain, Punta Sur.

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La enorme lámpara del faro Celarain, la respectiva “selfie” de amanecer y el buen Pepeto haciendo el signo de la paz.

El resto del día fue otra aventura completamente diferente de la cual tendré que escribir otro blog… porque ya me dí cuenta de que es tanto lo que quiero contar que ya deben estar aburridos de leerme… ¡o no!